Una figura alta y delgada apareció en la
cubierta del trasatlántico. Un traje oscuro, sin sombrero, dos maletas y
cuatro céntimos en su haber. Así llegó Nikola Tesla a Nueva York en
junio de 1884. Traía una carta de recomendación de su jefe en París,
destinada a Thomas Alva Edison. No tardó Tesla en entrar a trabajar con
el gran inventor, pero en el futuro ambos se enfrentarían en la llamada Guerra de las Corrientes.
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La Guerra de las Corrientes, AC/DC.