En el mundo de la medicina hay una máxima que debería estar grabada en
piedra: si alguien sin experiencia investigadora presenta un tratamiento
“revolucionario” frente a una enfermedad grave, terapia que de manera
incompresible y sin ninguna base científica parece poner patas arriba
todo el conocimiento previo y generar una “curación” aparente casi
milagrosa, la conclusión más que inevitable es que únicamente se trata
de una simple estafa que puede fácilmente convertirse en una tragedia.
link:
El milagroso y más que sospechoso tratamiento del autismo