Que
los creyentes en cualquiera de las miles religiones inventadas a lo
largo de los siglos son seres inmunes al razonamiento más elemental es
un hecho cierto más que comprobado. Así los seguidores de cualquier
divinidad siempre encuentran “argumentos”, por más peregrinos o
irracionales que estos puedan llegar a ser, para seguir obcecada y
sumisamente creyendo en esa tan particular deidad
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Sobre milagros y unicornios: ¡un creyente racionalista!