Quitarse
de fumar es como tirarse a una piscina de aguas gélidas, cada uno tiene
su propio método. Unos prefieren entrar poco a poco, introducir quizá
primero un pie para aclimatarse, mojarse un poco los brazos… Otros en
cambio, se posicionan en el borde, respiran a fondo y saltan de cabeza.
De
entre todas las fórmulas, trucos, terapias y productos que a diario
vemos anunciados por todas partes, lo cierto es que la cuestión de cuál
es la forma más efectiva para dejar de fumar parece aún una pregunta
abierta.
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